1991, los que fueran la mayoría absoluta de Crickbat, gente involucrada en proyectos como Ancient Emblem, Destierro, Fallen, 5000RPM o Diana Lagarto, debutaron el pasado abril y acaban de editar su primera referencia. Seis cortes de canciones oscuras envueltas en un precioso 12” con fotografías en blanco y negro que introducen elegantemente el tema principal del disco: el denominado por algunos “holocausto animal”.

Si algo llama la atención en la escena musical bilbaína es precisamente que a menudo las bandas se envuelven en movimientos socio-musicales bastante reivindicativos. En ese sentido 1991 parecen seguir la estela de los Smiths más pesimistas a nivel musical pero, sobre todo, comparten la voluntad de defender los derechos de los animales que tantos titulares le ha regalado a Morrisey. Y es que si no fuera por la ausencia de título de su debut (“S/T” en referencia al inglés Self-Titled) bien podríamos estar hablando de un disco conceptual en el que la banda no parece querer salirse ni un instante del discurso.

Es pronto para saber si los bilbaínos mantendrán la temática en el resto de publicaciones o encontrarán otro tema más importante del que hablar que la masacre animal, en cualquier caso, da la sensación de que a nivel musical la banda lo tiene muy claro y apuesta por un sonido muy concreto con gusto por el post-punk de finales de los 70 principios de los 80 que tanto está resurgiendo últimamente.

Con la importancia que tiene el mensaje del disco parece un acierto apostar por un estilo musical tan sencillo y desnudo que, aun corriendo el riesgo de sonar monótono, permite que las letras luzcan mucho más y le confiere cohesión al conjunto de temas invitando a escucharlos todos de un tirón. Con esta estrategia lo normal es empaparse de la ideología que defienden como quien ve uno de esos documentales en los que es más fácil mirar a otro lado que olvidar lo que has visto.

Por desgracia, para la mayoría de las personas no vegetarianas 1991 no deja alternativa. Si no compartes su punto de vista es difícil abstraerse lo suficiente del mensaje como para disfrutar de la música sin notar que te están invitando a hacer un cambio en tu vida o sentirte culpable eternamente. Sin embargo, el disco puede entenderse como un ejercicio de verdadera valentía y claridad a la hora de defender unos valores que aparentemente tardarán bastantes años en calar, y en ese sentido es un trabajo sincero y contundente.

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