Da la sensación de que el mimo y el cuidado improntado en las creaciones es más palpable si hablamos de algo físico. En la era de internet puede que esa calidez y todo ese cariño parezca perderse. Lejos de todo esto está “Las sillas voladoras”, el segundo trabajo de Incendios. Una sucesión de melodías, acordes y cadencias que transmiten mimo y tranquilidad en todos y cada uno de los momentos que dura la escucha. Y es que el sentimiento que todo el disco transmite es como si alguien no dejara de abrazarte con una manta frente a una chimenea, la noche más fría del más largo de los inviernos.

Melodías que suenan misteriosas, espaciales, dulces, sencillas y a la vez complejas, que acompañan a preciosas poesías. Poesía acompañando a poesía.

“Las sillas voladoras” es un paso adelante de “El cuerpo humano”. El cuerpo anda, y decide darse una vuelta por el parque de atracciones. 40 minutos de viaje por el cine y la poesía que convierten el trabajo en un disco redondo -como muchos- aunque precioso -como pocos.
Editado por Records del Mundo, su propio sello, del que también forman parte otros proyectos en los que están envueltos como Atención Tsunami o Paracaidas. Grabado en La Mina (Sevilla) por Raúl Pérez, mezclado por Pep Roca –quien grabase y mezclase “El cuerpo humano”– y masterizado por John Golden en Golden Mastering en Ventura, California.

¡Arrójame a los días luminosos!

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