Órbita continúa su aventura de temática espacial manteniendo la fórmula de su EP debút casi intacta. A quienes aquel trabajo les supo a poco disfrutarán ahora del formato larga duración. Aunque, teniendo en cuenta que “Base Traquilidad” era más bien un “medio-metraje” que un EP al uso, el salto es más bien un pequeño paso.

En este sentido, la gran novedad en “Punto de no retorno” son los temas instrumentales que abren y cierran el disco; y quizá ese giro optimista que dan hacia el final con “Oro y negro” en el que a través de (algo más que) un guiño a Los Planetas abren el abanico estilístico apuntando “nuevas” coordenadas para futuros viajes.

Con el omnipresente post-rock asomando a través de las rendijas del disco, es curioso que justamente sean los dos temas instrumentales los que menos presencia tengan de los clichés del género. Y es que, ahora que la cultura de masas ha abrazado definitivamente la épica emocional del rock instrumental moderno, el gran acierto de Órbita es precisamente su destreza para fusionar esos sonidos con las melodías pop, en las que obviamente reside el gancho más potente del trío y su mayor capacidad de dejar huella.

Sobra decir que las letras mantienen el tono amargo del astronauta aislado que viaja dejando atrás malos recuerdos al tiempo que trata de aprender algo de sus errores. La duda es si, aprovechando el optimismo del final del disco, el siguiente viaje comenzará con energías renovadas o si es que de vez en cuando es necesario darse una vuelta a solas por el espacio para soltar lastre, recuperar fuerzas y enfrentarse al mundanal ruido. Sea como sea, estoy seguro que a muchos les hará ilusión levantar los pies del suelo de vez en cuando para revisitar una y otra vez los rincones de la galaxia.

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